Telefónica planea vender las operaciones de telecomunicaciones de Movistar México

Telefónica inició negociaciones exclusivas para la venta de su negocio Movistar en México con el posible comprador Beyond ONE. La operación forma parte de la estrategia del grupo para retirarse de los mercados de América de habla hispana. Queda sujeta a aprobación regulatoria local; los servicios mayoristas como los SMS A2P se mantienen sin cambios durante la transición. No obstante, el nuevo inversor podrá modificar las condiciones comerciales después del cierre, por lo que las empresas deben prevenir riesgos contractuales. La operación afectará a más de 2 000 empleados y a una gran base de usuarios finales, que podrán migrar posteriormente a la marca Virgin Mobile.

Esta iniciativa de negociación de adquisición se enmarca en el plan estratégico 2026‑2030 de Telefónica. El grupo prevé retirarse paulatinamente de la región de América de habla hispana y concentrar sus actividades en cuatro mercados núcleo rentables: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. Con 24 años de operación, Movistar México fue uno de los operadores relevantes del país. Su rentabilidad se vio presionada por la concentración del mercado y el aumento de costos regulatorios, y su posterior transformación hacia operador virtual no logró revertir la situación. Al 6 de noviembre de 2025 las negociaciones continuaban. La operación tiene una valoración aproximada de 500 millones de euros y aún requiere la revisión del órgano antimonopolio y regulador de telecomunicaciones de México, CRT.

En la etapa de transición previa al cierre de activos, los acuerdos de interconexión mayorista vigentes, las reglas de control de riesgo de SMS A2P y las tarifas de liquidación permanecen invariables, sin afectar la operativa actual de los agregadores. Una vez producido el cambio accionarial, el nuevo propietario podrá modificar las condiciones de colaboración y ajustar las políticas de riesgo y precios de A2P. Se recomienda a las empresas con contratos mayoristas de A2P a largo plazo incorporar cláusulas de protección por cambio de control, mecanismos de renegociación y opciones de rescisión sin culpa para reducir riesgos operativos derivados de la fusión‑adquisición. Para los empleados existen tres escenarios: incorporación por parte del comprador, reasignación interna dentro del grupo o indemnización por despido conforme a la ley. Los servicios para usuarios finales no se interrumpirán durante la transición; después del cierre se realizarán migraciones por lotes, pudiendo sufrir modificaciones futuras en tarifas y beneficios.